“Para amamantar a un hijo se necesita mucho más que un par de tetas. Se necesitan dos brazos que sostengan los nuestros, mientras cargamos entre sueños a nuestro bebé. Dos ojos que nos miren sin prejuicios, mientras nuestra mirada se pierde en la sonrisa de nuestro hijo. Caricias suaves que nos sanen, cuando las heridas duelan. Palabras que nos llenen de valor, cuando estemos a punto de flaquear. Se necesita un abrazo largo y sin prisa, cuando la soledad de la noche nos devore. Se necesita un mundo que nos espere, mientras nosotras damos de mamar a nuestros hijos. Volveremos. Iguales, pero mejores.”
sábado, 2 de agosto de 2014
PARA AMAMANTAR A UN HIJO
“Para amamantar a un hijo se necesita mucho más que un par de tetas. Se necesitan dos brazos que sostengan los nuestros, mientras cargamos entre sueños a nuestro bebé. Dos ojos que nos miren sin prejuicios, mientras nuestra mirada se pierde en la sonrisa de nuestro hijo. Caricias suaves que nos sanen, cuando las heridas duelan. Palabras que nos llenen de valor, cuando estemos a punto de flaquear. Se necesita un abrazo largo y sin prisa, cuando la soledad de la noche nos devore. Se necesita un mundo que nos espere, mientras nosotras damos de mamar a nuestros hijos. Volveremos. Iguales, pero mejores.”
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